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lunes, 3 de junio de 2013

Valentino´s ghost


Entre las sorpresas audiovisuales de estos últimos meses está este magnífico documental, Valentino´s ghost. El título hace referencia al "fantasma" de Rodolfo Valentino, como paradigma del héroe árabe de película en blanco y negro, exótico y gran seductor. Una imagen del árabe (como término genérico) que se ha ido abandonando a lo largo del siglo XX, para ser sustituida por otra cada vez más negra y cada vez más fosilizada en películas y series estadounidenses, en definitiva, en los productos de cultura de masas que forman y deforman la opinión y concepto (¡y de qué manera!) que sobre los musulmanes tiene el grueso de la sociedad americana.

Con una narrativa impecable y las opiniones reveladoras de un buen grupo de expertos (profesores de universidad, corresponsales, expertos en medios, etc.), entre los que destaco a Robert Fisk porque cada vez que lo escucho aprendo muchísimo, pero ninguno tiene desperdicio; el documental de Michael Singh nos traslada desde las imágenes estereotipadas del orientalismo (palabra de Said) hasta el actual estigma del Islam en los medios norteamericanos. Y en ese camino, ese estigma se va construyendo y la profundidad de su calado se va midiendo... en términos de la política exterior estadounidense en Oriente Medio y su defensa inamovible del estado de Israel.

Revelador, ágil, certero. Todo lo que se le puede pedir a un buen documental. Y la sensación, un poquito tranquilizadora, de que no todos compramos la misma imagen del malo de la película. Desgraciada y afortunadamente, pude acceder al documental, pero a través de Canal + Extra, canal de pago dentro de los de pago, de ahí su programación excelente. Mi pregunta es cuánto va a tardar una pieza así en llegar a la televisión pública. Mientras tanto, os dejo el tráiler y la página web con toda la información:

viernes, 17 de mayo de 2013

De LOMCES y otras mierdas

Hoy es el día. Con paso firme, sin vacilar, no le tiembla ni un músculo de la cara, mientras mantiene esa sonrisa tirante que ya le ha hecho tristemente famoso, y que, paradójicamente, ostenta como bandera de su mayor triunfo, ese extraño "no dejarse menoscabar" que en tanto estiman los que se creen más fuertes. "Olvida la arrogancia y la codicia..." que dijo Confucio, aunque lo de nuestro ministro Wert no es la filosofía, ni la práctica ni la trascendente, sencillamente lo suyo no es la filosofía tal como se concibió: como "el amor a la sabiduría". Porque el amor es incondicional, y ha de ser flexible y fuerte, y no rendirse a la circunstancia. Esto nos cuesta aprenderlo a todos -a unos más que a otros-, porque amar, o querer, bien puede ser muy difícil. Pero ya no hablamos sólo de "querer mal", sino de un desdén sistemático hacia la sabiduría, la cultura, el arte y el vehículo principal de todas ellas, el camino del crecimiento espiritual de cualquier sociedad: la educación.

Pero ya está. Sin muchas vueltas. Hoy, y puesto que ayer, ni antes de ayer, hubo centenares de miles de personas en las calles, -"que yo sepa, hoy no se está manifestando nadie", manifestaba jocoso Wert ayer-, el ministro lleva el proyecto (o anteproyecto, yo qué sé) de la LOMCE al consejo de ministros. Una semana después de las movilizaciones masivas de toda la comunidad educativa en todo el país. Hay quien diría que esta actitud es un poco de cagaos. Bueno, perdón, de cobardes. Es que a ratos se mo olvidan la licenciatura en Filología, el posgrado, el doctorado, los idiomas, el estudio de las oposiciones... Qué cosas.

Volviendo al tema, hay mucho que huele a rancio en la Ley Orgánica de Mejora (!!) de la Calidad Educativa. Para que nadie me tache de "utopista" no voy a insistir en todo lo que supone fomentar la competitividad en detrimento de la cooperación, lo que a su vez supone un aumento de la segregación de base. Nos quedamos con lo mejorcito de la educación de raíz prusiana: separar en clases uniformando a su vez pensamientos y actitudes. Señores, pónganse a rezar para que su niño esté entre "los listos". Aunque depende de dónde vivan, igual no es lo suficientemente listo.

Me voy a limitar a señalar algo suficientemente grave como sustituir una palabrita. Al comienzo del artículo único que modifica la LOE 2/2006, de 3 de Mayo, la Educación aparece definida como un "servicio" y no un "derecho". Los derechos son adquiridos, los servicios se prestan. No hace falta ser un experto en análisis del discurso.

Y en cuanto a la estructura del sistema y sus contenidos: cuidado. Porque ya no se trata sólo de arrinconar las materias artísticas y creativas (Música, Artes Plásticas), desoyendo a los más influyentes pedagogos de aquí y de fuera (estamos formando personas, oiga); sino que también se medio destierran las materias de estudios clásicos (Latín y Griego), que no sólo me tocan en lo personal, sino que son muy importantes para el conocimiento de nuestra cultura y nuestra lengua y ayudan a desarrollar la capacidad de abstracción tanto como las Matemáticas o la Lógica formal; y ya la última, gordísima: que la asignatura de Historia (Ciencias Sociales) no sea obligatoria en 4º de la ESO. Cuando en dicho curso se desarrollan los contenidos de Historia Contemporánea, fundamentales para que cualquier estudiante forme una mínima conciencia crítica del mundo en el que vive. Alguien con una "sospechosa" calidad intelectual de premio Nobel, José Saramago, ya apuntaba en su novela El Hombre Duplicado, un modelo de enseñanza de la Historia que comenzara "de delante hacia atrás". Porque hemos recorrido un largo camino, y aunque descubrir Tartessos sea maravilloso, los más jóvenes no saben (y casi que me incluyo) lo que ocurrió en nuestra Transición. Y así nos va.

Me ha quedado esto muy largo, más de lo deseable, pero sinceramente no sé que cortar... porque veo que con ciertas mayorías no va a a haber ningún consenso y si esta ley se aprueba, va a tardar en deshacerse, como siempre. Nuestro trabajo y la educación de nuestros hijos está en juego. Vaya una mierda de ley, señor Wert. Vaya una mierda.





lunes, 18 de febrero de 2013

Cultura neutra

Se ha calificado la gala de los premios Goya celebrada ayer como "muy reivindicativa", donde premiados y presentadores exhibieron un "lenguaje muy crítico" contra la política de recortes del actual gobierno. No ví la ceremonia completa, pero sí escuché el discurso de agradecimiento de Candela Peña: muy crítico desde lo más personal, un discurso dolorido. También la introducción a no sé qué premio de Corbacho, directamente dirigido al invitado Wert, sin paliativos, al 21%.

El discurso del presidente de la academia fue más neutro, como considero que corresponde a su papel institucional, e hizo hincapié en la necesidad de no abandonar el cine, la cultura en general, a su suerte en tiempos de crisis. Suyo es también el manido titular de hoy por la mañana "el cine no es ni de los del bigote, ni de los de la ceja, ni de la barba". Así, o parafraseado.

Si bien es cierto que el cine, como el arte, no debería seguir consignas ni dogmas, de partido, ni de ningún otro tipo, mi opinión es que es difícil, y no sé por qué tendría que ser deseable, que ningún mensaje artístico sea ideológicamente neutro.

Porque si los poemas, las novelas, los grandes murales, las obras de teatro o las películas fueran asépticas, inocuas, neutras, no estarían contando absolutamente nada de quien las produce, ni tampoco de quien eventualmente pudiera recibirlas.

La ideología que transmite el arte depende en gran manera del sentir de su creador, pero también de sus circunstancias. En estos momentos, más allá de decir que el cine no es de derechas ni de izquierdas, por encontrarnos no ya en la época del "fin de los grandes relatos", sino en la época en la que los "grandes relatos" ideológicos están siendo pisoteados por sus propios abanderados, de uno y otro bando, nos queda reivindicar un cine, un arte, humanos.

La ideología que siempre ha transmitido el arte -menos en contextos de censura y propaganda burda- ha sido siempre puramente humana. Las formas varían, los signos varían, pero, en esencia se trata de contar cómo somos, cómo nos inventamos, qué podemos imaginar, qué podemos llegar a vivir, qué nos pueden obligar a hacer, cuáles son nuestras zonas más brillantes y más oscuras, incluso cómo nos gustaría que pudiéramos llegar a ser. En definitiva, el arte está hecho de humanidad, y la humanidad es de todo menos neutra.

Hace más o menos diez días asisití a la que, de momento, ha sido la experiencia teatral más completa e intensa de mi vida: la representación de Un trozo invisible de este mundo escrita por Juan Diego Botto, en el teatro Cänovas de Málaga. Estos últimos días he estado pensando en si escribir una reseña sobre la representación, pero no me venían las palabras. Pensé que quizá, cómo siempre me pasa, tendría que dejar pasar bastantes días para que el poso emocional llegara al fondo y así poder escribir sobre ello... el caso es que al ocurrir esta entrada no puedo no mencionarlo.

Es tal la pluralidad de sentimientos, las posibilidades de sentir que te da este texto y su versión espectacular, que corro el riesgo, como siempre, de perderme en océanos de palabras. Intentaré no hacerlo, pues se lo debo al texto de Botto, donde cada frase es ajustada a su significado, donde el humor es fino y bueno, donde la rabia aflora sólo cuando tiene que aflorar. Se lo debo a cada movimiento y presencia de los dos actores, a cómo destierran el buenismo y la impostura que muchas veces acompañan a los discursos "sociales" sobre inmigración, a cómo se comprometen con la sinceridad de cada historia. 

Esta experiencia, que tiene todo lo que se le puede pedir al gran teatro: la fuerza ritual, verbal, visual, es de todo menos ideológicamente neutra. Y por supuesto que se acerca más a un "bando" que al otro, pero eso son las personas que componemos los "bandos" los que tenemos que decidirlo. Allá cada cuál. El autor nos está diciendo, más o menos, digo yo: "Eh, mirad, ¿por qué cojones nos cuesta tanto ser humanos, a veces?"

Al final de la representación, entre ovación y ovación, Juan Diego Botto recoge en una frase de Lorca la misma reivindicación -en el fondo- que se hacía ayer en los Goya, parafraseándola dice que un pueblo que no cuida su teatro, es un pueblo que está moribundo... Cuán diferente es la forma de pedirlo. Con Lorca se puede seguir pidiendo dinero en definitiva, pero además se pide arte desde el arte.

Y otra cosa básica que se debe pedir desde un verdadero discurso humanista y artístico reivindicativo: atención. Porque con todo lo que está pasando, con los retrocesos tan brutales en los servicios públicos esenciales y la merma de inversión en educación, cultura, ciencia e innovación, lo que estamos es creando una sociedad tan poco igualitaria como peligrosa. Ya estamos en una sociedad muy desigual pero, ¿qué pasaría si las desigualdades fueran tan bestias que no pudiéramos reconocernos en casi nadie?


En fin, que está bien que se diga y se rediga, aunque sea desde las lentejuelas y que la gente que está en la puta calle (y ojo, según en qué calle, claro) se queje de que es muy fácil ser reivindicativo cuando se es famoso, que es verdad. Está bien que se digan las cosas, pues si el ministro es un toro bravo, que le echen capote aquellos que pueden encontrarse, ocasionalmente, en las mismas plazas que él. Los demás, seguiremos consumiendo cultura -pirata y no, seamos realistas-, y que siempre nos quede algo de dinero para ir a ver una obra como Un trozo invisible de este mundo, porque merece la pena pagar porque nos recuerden así que sí, que podemos realmente ser humanos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El conocimiento y su ser democrático

En memoria de Aaron Swartz, programador informático, co-fundador del RSS y del organismo Creative Commons, que se suicidó el pasado 12 de Enero de 2013, a la edad de 26 años.

Este homenaje llega un poco tarde, e inevitablemente tiene que ver con polémicas que siguen circulando, tiene que ver con el proceso de idealización de una mente genial con tendencias depresivas, con reivindicar a un hacker que según muchos pretendía cargarse la propiedad académica (no tanto, o no sólo, intelectual) - por su "irrupción" en la red del MIT para descargar más de cuatro millones de publicaciones de la base JSTOR con el objeto de colgarlas para asegurar su libre acceso en Internet, Swartz se enfrentaba a penas de cárcel, y su juicio debería haberse celebrado en este mes de Febrero de 2013-.

Toda la herencia científica y cultural, que ha sido publicada a lo largo de los siglos en revistas y libros, está siendo transformada ahora en material digital y retenida en manos de determinadas compañías privadas. El reparto de la información no es algo inmoral sino que constituye una necesidad apremiante. Solo aquellos que estén cegados por la codicia, negarían una copia a alguien amigo.

Releyendo estas, sus propias palabras, esta entrada es un poquito de todo lo que he mencionado antes y una reflexión sobre esos derechos de autor que tanto revuelo causan últimamente. Por supuesto el creador, el investigador, tiene todos los derechos sobre su creación. Incluso el derecho de asegurar una distribución más libre y democrática de la misma.

Dicho de manera más gráfica: no creo que a Aristóteles le importara lo más mínimo que yo pueda descargarme el texto completo de la Poética para poder leerlo una y otra vez... Supongo que les importaría un poco más a las casas editoriales que gozan de los derechos de edición y traducción del texto. Es cierto que la cosa puede complicarse si hablamos de autores vivos, pero... no sé por qué lo dudo. ¿Hacia dónde se dirigen los beneficios de los sitios web que ofrecen publicaciones académicas bajo pago puntual o suscripción? ¿Hacia los autores? No sé por qué, lo dudo.

Este chaval -quienquiera que fuera en realidad- constituyó con su actividad una defensa activa de la democratización y libre distribución de información y conocimiento en la red, además de un impulso a nuevas formas de acción política de protesta con la fundación del sitio http://blog.demandprogress.org/mission.

Por todo ello, Descanse En Paz.

 




lunes, 26 de noviembre de 2012

Dentro del laberinto

Dedico esta entrada al libro El Minotauro Global del economista griego Yannis Varoufakis, donde desmenuza las causas del crash de 2008 y del desmantelamiento del sistema financiero basado en la fabricación infinita de productos de deuda calificada como buena (la famosa triple A, que sería un triple sobresaliente, pero eso solo lo entienden los nerds -empollones- estadounidenses o los entretenidos europeos que vemos series sobre los citados nerds estadounidenses), que tienen como fin fabricar infinitos beneficios (manufacturar dinero de papel supuestamente equivalente al dinerico "normal" que los tonticos de a pie contamos en billetes), que alimentan a su vez los círculos de los dirigentes de bancos y agencias de calificación, un determinado sector inmobiliario, y las supuestas instituciones reguladoras (bancos centrales, reserva federal...) cuyos asesores habían participado o ansiaban participar de los círculos anteriormente nombrados.

El diario.es publica hoy un extracto del libro de Varoufakis, con el vacio de las notas a pie de página. Se trata de un texto especializado, y sin "aparato crítico" (las explicaciones y las referencias bibliográficas) se queda cojo. Es todo lo que podríamos esperar de un economista anti-capitalista. Yo, por lo menos, no me esperaba otra cosa. Explica de forma clarificadora la naturaleza monstruosa de esos productos financieros sintéticos que alejan tanto, pero tanto, la producción, del trabajo humano, que cuesta ver la más mínima relación entre lo que hacen los profesionales todos los días y lo que se maneja de pantalla en pantalla en esas oficinas virtuales de comerciantes de dinero.

En fin, el texto, como digo, es clarificador en varios puntos; en otros, no. Es el caso de las "teorías económicas  tóxicas", que a mí me vienen grandes. Puedo atisbar de qué va el asunto, pero obviamente se me escapa toda la técnica matemática que utilizó (y sigue utilizando) esa élite de "hiperinteligentes hombres y mujeres" para justificar toda esta movida cuasicriminal.

Algo que a mí, paradójicamente, me resulta tranquilizador, es que el autor deja bastante claro que esta élite intelectual numeraria, una de dos: o no se olió su propia tostada, o impostó adrede la validez de este modelo, sustituyendo "ignorancia" por "conocimiento provisional". Más o menos esto: en vez de decir que NO TENGO NI IDEA de cómo se van a comportar los mercados, asumo que hay comportamientos que no van a tener, porque son irracionales; por lo que estoy en posición de vender la moto con mis ecuaciones y algoritmos chachis de que SÉ LO QUE VIENE DESPUÉS. 

Todo lo cual a mí por lo menos me demuestra: (a) que esa gente tan inteligente no es tan inteligente como dice ser, y (b) que su astucia desmedida les conduce a creerse su propia falacia -lo que es un signo alarmante de estupidez-. Esto último lo justifico diciendo que la mayoría de los gurús económicos del "súper mercado eficiente" explican el batacazo de 2008 argumentando que las crisis económicas sistémicas son "naturales". Es decir, estas cosas tienen que pasar, es el precio a pagar por nuestra codicia colectiva, pero ahí es donde tiene que entrar el estado, arreglar los desperfectos y a volver a empezar.

Mmmm, ergo (c) la gente que maneja ciertos cotarros no es tan lista y queda por tanto desautorizada para negar la democratización del saber y las competencias (es decir, hay muuuucha gente que podría hacer su trabajo), así como para establecer y consagrar ningún modelo de administración económica.

Visto lo visto, y con las herramientas de juicio que tenemos (más o menos limitadas), si a partir de ahora se sigue dejando el saber económico en las mismas manos (un Madoff más, uno menos), nos mereceremos una oleada de mierda como ésta cada sesenta putos años.

http://www.eldiario.es/economia/minotauro-global_0_72093120.html

He aquí el enlace. Aviso de la licencia gramatical de los plurales generalizadores en femenino. Según uno de los foreros, no se trata de un error de traducción sino que es consecuencia de la ideología feminista del autor. Sí es cierto que hay vacilaciones, hay plurales en masculino, y no me queda claro el criterio. No es algo que os pueda aclarar porque no he tenido acceso al texto original, y además desconozco si el original está escrito en Griego Moderno (donde hay morfemas de género, y se podrían rastrear mejor las vacilaciones) o en Inglés (donde las marcas de género son en su mayoría léxicas). Cosicas lingüísticas aparte, que nos gustan a unos pocos, el texto tiene interés y merece ser leído.



jueves, 25 de octubre de 2012

Hay que estudiar economía

Siempre hay que estar aprendiendo para que, como hoy, cuando cae el diluvio, no te pille con las ventanas abiertas.

Os enlazo las páginas de formación del blog de Alberto Garzón, economista y diputado por IU, que considero una buena herramienta para comprender ciertos fenómenos económicos. Los textos, aunque necesariamente complejos en algunos tramos para los profanos, tienen vocación didáctica, y ayudan a comprender las bases y líneas de desarrollo de la economía capitalista.

http://www.agarzon.net/?page_id=1893

martes, 18 de septiembre de 2012

La Educación Prohibida y el Cambio de Paradigma

Os redirijo en esta entrada hacia un interesantísimo proyecto, una película valiente que sacude la mente y el espíritu de todos aquellos que nos involucramos en educación. Aunque bien podría decir que es ese un documental que cualquier individuo inquieto debería ver: no solo profes, maestros, pedagogos, sino también padres, madres, abuelas, abuelos, tías, tíos, chavales de secundaria, y algún que otro ministro de educación.

Heredera de las alternativas de Ken Robinson al sistema educativo y sus paradigmas estancos de edad, repetición de contenidos y objetivos de excelencia en términos absolutos; La Educación Prohibida arranca con un travelling del Mito de la Caverna de Platón en formato cómic, para adentrarse, poco a poco, en la historia de la educación moderna, a través de testimonios de pedagogos y educadores de diversos países hispanohablantes y de la ficción de unos muchachos descontentos con el funcionamiento de su comunidad escolar.

Inserto, antes de seguir comentando la película, uno de mis videos favoritos vinculados a las ideas de Ken Robinson: "Changing Paradigms"
Encontraréis varios puintos en común entre el video de Robinson y la peli que nos ocupa: una concepción genética y orgánica de la educación que hunde sus raíces en la época del Despotismo Ilustrado y que establece, desde el modelo de la Educación Prusiana, un estado de cosas, que es a la vez conclusión y premisa: la escuela (el sistema educativo) es un doble mecanismo que -paradójicamente- persigue la homogeneización de los individuos y a la misma vez selecciona a aquellos que son "académicos" (aptos para hipertitularse, obtener buenos trabajos, incluso llegar a controlar las instituciones y los medios de producción en sus sociedades), en detrimento de aquellos individuos "no académicos" (ineptos para todo lo anterior, destinados a trabajos más precarios y a no tener ningún papel relevante en su comunidad). El hecho de presentar la escuela como un mecanismo de exclusión no es sólo una paradoja. Es también una peligrosa injusticia. Ahora, más que nunca, la educación está prohibida. Aquí, en España, parece que se agotan las alternativas. Me parece, sin embargo, que este momento de crisis es el adecuado para "empezar de nuevo", como se plantea en La Educación Prohibida. Si hay un momento para renegar de esa máquina prusiana de fabricar "trabajadores inteligentes", es éste, pues estamos desbordados de "inteligentes" que no llegan a ser "trabajadores". Estamos fabricando nuestras propias frustaciones pero, además (y esto resulta irritante), creyendo aún que todas las horas de aburrimiento, de acumulación de contenidos y títulos, la negación de la creatividad y del pensamiento divergente, aún refrendan el modelo, y por ello ¡se perpetúa en los coles e institutos y se desprecia la posibilidad de cambiar! Aunque quizá se me acuse de estar siendo, yo también, injusta, al no reconocer la labor de tantos y tantos profesores y centros (públicos y privados) que sí se arriesgan a hacer cosas nuevas, que piensan la calidad en distintos términos y se atreven a darle importancia a cosas que realmente la tienen, aunque se la queramos negar. Pero esta entrada pretende reflectar un mensaje: cuando se denuncia un estado de cosas -por rígido y obtuso- se está honrando también las excepciones, haciéndolas más grandes, luminosas y significativas. Queda dicho. No sé en qué nivel de la caverna estamos (el pobre Platón no habría podido imaginar que la caverna sería tan profunda, y que tendría plantas, como el Corte Inglés), pero me muero de ganas de ver el sol. A continuación, os dejo la película completa y os recomiendo que la veáis y la difundáis lo más posible, para que nos llegue un poquito de luz a todos...

martes, 11 de septiembre de 2012

España, parque de atracciones

Tengo poco que añadir a una voz tan lúcida. Traen pan, traen circo. Abrámosles las puertas, modifiquemos las leyes. No puedo más que avergonzarme, si esto es lo mejor que se les ocurre a los caudillos autonómicos -la una, centralista recalcitrante; el otro, independendista con su orgullo periférico herido- para crear empleo y atraer prosperidad y bonanza a las dos principales ciudades del país. 

No es relevante cuál de los dos proyectos me produce mayor aversión -aunque Eurovegas se lleva la palma-, el fondo de la cuestión es oscuro y bárbaro. Cero inversión en educación, investigación, innovación y desarrollo. No aparece por ningún lado el espíritu de la ciencia, del humanismo, de la crítica. Aparece un viejo ultraderechista, despreciable y baboso, con los mismos escrúpulos que Lord Baelish, de Juego de Tronos, pero ni una pizca de su encanto cáustico. Si vas a ser un hijoputa, por lo menos hazte querer.

Lo preocupante es que no vivimos en una maravillosa ficción crepuscular, sino que, según parece, nos acercamos, en la pura y dura realidad, al invierno de todo lo que nos convierte en humanos civilizados.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Thank a teacher

                                                           
La verdad es que con el título de la campaña y el vídeo sería suficiente. No haría falta comentar mucho más, pero surge indomable la necesidad. Del que se siente enseñante, y aprendiente, claro, todos los días y sin parar, sin querer perder nunca la capacidad de sorpresa. Aunque haya veces que te salga el cinismo, aunque la bilis de otros malgastada en conversaciones cargadas de quemazón te haga pensar en ¿para qué?
Supongo que el para qué sobra.
Y el caso es que yo también tengo que agradecer pensando en todos los profes que pasaron -¡que aún pasan!- por mi vida. Alguno que creí mentor, aunque después no lo fuera -de las decepciones también se aprende-, algunos muy divertidos, otros que llegaron a llorar de impotencia por lo cabrones que éramos... Algunos realmente carismáticos, que te hicieron pensar por primera vez en escribir un poema, en ir al Sahara, en plantar un árbol, en adoptar un niño, en fumar, en beber, en casarte en marzo para poder cogerte el permiso de luna de miel e irte a Argentina, porque allí es todavía verano, y no hace frío como en Agosto.
Miro hacia atrás, recién estrenada la treintena y compruebo satisfecha que ya he hecho algunas de esas cosas -algunas más veces que otras-, otras las estoy reservando, porque lo mejor siempre está por llegar. 
Pero además me ha resultado inevitable pensar en mí. En que yo ya soy profe. En que guardo en papel un buen puñado de mensajes en los que me dijeron "gracias". En los que gente maravillosa, brillante y honesta, con la que he tenido la suerte de cruzarme en la vida, han tenido la bondad de darme las gracias. Y pienso, también inevitablemente, en la etapa que estoy a punto de comenzar, la que todos denominan paradójicamente la más "desagradecida": porque si no te escupe un adolescente (recordemos que, en estos nuestros días, son poco menos que el demonio), te recortan y te pegan en el álbum del inem... pienso, digo, en esta etapa, y me inflo de orgullo y satisfacción y echo a volar cual globo dirigible pensando que algún día, alguno de esos pequeños demoníacos, sea actor de Hollywood o del túnel del terror, dirá algo como: "con ella aprendí que no tenía que ser como nadie más". Por soñar que no quede.